Tenemos un premio Nobel de Literatura Español.


Con un poquito de retraso porque hace varios días ya que se lo concedieron (aunque aún no se lo han entregado), pero con mucha ilusión por distintos motivos personales, no puedo dejar pasar este acontecimiento sin reseñar este logro.

A Mario Vargas LLosa aprendí a conocerlo en la Universidad, cuando yo estaba en 5º año de Filología Moderna. No había oído ni tan siquiera hablar de él con anterioridad. Desde entonces han pasado más de treinta años. Yo era muy no mala lectora por entonces; no tanto como a Miguel Hernández, pero a mí también me prohibían mis padres que leyera de alguna manera. “Primero está la obligación y depués la devoción” me solía repetir mi madre, una mujer buena, pero poco instruída. Y claro, mi obligación no era precisamente estudiar para ella, sino, como se le exigía a cualquier chica por entonces, ayudar en casa, y cumplir con las obligaciones que se me habían asignado. Estudiar, -que siempre fue en realidad la primera obligación para mí, aunque después tuve que ponerla en segundo plano por motivos económicos si quería seguir estudiando-, tenía que estudiar y mucho, pero siempre después de trabajar y cumplir con mis obligaciones; de modo que no habia podido leer más que lo estrictamente necesario para poder aprobar mis estudios con buena nota y no pasar por una torpe e inculta ante mis profesores. De tal suerte que hasta el 5º curso de carrera yo no había oído hablar aún de Mario Vargas LLosa.

Pero una de las asignaturas que teníamos en la carrera era precisamente la de “Literatura hispanoamericana” y claro, este señor, estaba en el lote. Tenía que aprenderme de golpe toda su obra. La suya y la de unos cuántos más, claro. Me puse manos a la obra y como no quería empacharme, decidí empezar por algo ligerito. No sé muy bien quién, pero alquien me aconsejó que leyera “Pantaleon y las Visitadoras”. Y desde luego acertó, porque me pasé un rato tan divertido leyendo esta obra que me reconcilié con él para siempre. No sólo era una obra jocosa y disparatada, sino que se narraban escenas de sexo con tanta elegancia y tanto humor, que el resultado era brillante aunque el argumento de la msma fuese menor.

Pero cuando definitivamente me rendí a sus pies fue cuando me tocó leer el estudio que hizo de la novela de Flaubert, titulada Madame Bovary. Como quiera que yo había leído dicha novela en el Bachilerato y me había resultado bastante antipática por ser Emma Bovary un personaje muy distante de mi personalidad, en cuanto pude, la relegué al baúl de los recuerdos. Pero he aquí que había de releerla en la Facultad. Menos mal que Don Mario vino a mi rescate. Con “la orgía perpetua” -así se llama el ensayo que Vargas LLosa hizo sobre Madame Bovary- entendí perfectamente la mencionada novela y hasta me empezó a caer más simpática. Había logrado Don Mario, gracias a su ensayo que empatizara con el personaje y apreciara en mayor medida la obra de Flaubert. En realidad, Vargas LLosa hábía escudriñado la obra del maestro para estudiarlo y para poder convertirse -ya lo era por entonces- en un clásico como los que él analizaba. La maestría con la explicaba al literato francés era para quitarse el sombrero. Pero es que después he podido ver que conocía con la misma profundidad a los maestros anglosajones; y no digamos a los nuestros, con el Padre de nuestras letras a la cabeza.

De modo que usted, don Mario, se ha convertido en un clásico, poque siempre bebió en las fuentes de los mismos. Por eso se ha convertido usted, con todo merecimiento, en un clásico moderno. Otros hubo antes que usted que ganaron el Premio Nobel, seguramente con gran merecimiento igualmente. Pero a usted, le adornan otras virtudes, además de las literarias. Es usted amable, educado, y atento. Y esas virtudes no las tienen todos. De modo que, una vez más, Don Mario Vargas LLosa, peruano/español aunque hombre de mundo…… ENHORABUENA por tan distinguido galardón. O como diria un castizo…. ¡Olé!! Pero nosotros, los hispanohablantes, y conocíamos sus méritos con anterioridad, por eso es usted académico de la Lengua en Madrid y Premio Cervantes (el Nobel de las letras en español) desde hace ya algún lustro. Todos lo disfrutaremos.

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Acerca de charlagranvi

Estoy intentando poner en marcha la Biblioteca de "mi" Instituto. Quisiera hacer de ella el corazón de mi lugar de trabajo,
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